El título puede dar a entender que tengo intenciones de venderte algo, pero la verdad es que solo voy a intentar dejar asentado un logro personal. Después de todo, para eso todavía sirven los blogs.
En este caso, quiero contar sobre una experiencia que puede interesarle a muchas personas que intenten bajar de peso. A todos ellas les quiero aclarar que la nutrición es un tema muy complejo, sobre el que no tengo ni el 2% de dominio. Este post debe ser tomado como “la experiencia de alguien y sus consejos”, de ningún modo como una “receta de éxito” para bajar de peso, y muchisimo menos como una dieta.
Considerándote un lector advertido, paso a describir cómo bajé 10 kilos en cuatro meses y medio. Si no tenés ganas de leer el artículo completo, podés ir directamente al apartado “Conclusión y consejos”.
La situación previa (y la culpable)

Durante los últimos años de la secundaria comencé a subir de peso gradualmente. Luego de finalizarla, continué engordando, y durante el cursado de la carrera de Analista de Sistemas, hasta el final, llegué a tener un índice de masa corporal de 29 kg/m2, lo cual significa que estuve a punto de ser considerado “obeso”.
La principal culpable de esta situación fue, como no podía ser de otra forma, la Coca-Cola. Bueno, en realidad el culpable fui yo; la botella no me obligó a beber de ella. Sí, yo era un fucking adicto a la Coca-Cola. Pasé estos últimos años de mi vida consumiendo como mínimo medio litro de este brebaje por día. Normalmente, tomaba un promedio de 5 litros por semana.
Pero no todo fue consecuencia de beber una gaseosa, esta situación era producto de una mala alimentación general; hasta hace poco, jamás desayunaba, ni merendaba. Comía cualquier porquería que me llene, y nunca me dije “no, esto puede engordar” o “no, esto es malo para mi cuerpo”. También es preciso agregar que nunca practiqué ningún deporte, y llevé siempre una vida muy sedentaria. Siendo apasionado de la informática, ya sea por hobby, trabajo o estudio, siempre pasé largas horas sentado frente a la computadora.
En resumen, llegué a pesar 94 Kg, y aunque nadie me lo dijo, sabía que tenía que hacer algo al respecto.
El primer intento

Un día de verano, sin pensarlo demasiado, salí a caminar. Me gustó tanto que me decidí a abandonar la Coca-Cola y comenzar a comer bien, como para hacer las cosas lo mejor posible. Durante un tiempo todo fue sobre rieles, bajé 4 kilos en un par de meses. Pero pronto, un par de problemas salieron a la luz:
El primero fue que mi cabeza seguía esperando ese momento en el que pueda volver a tomar Coca-Cola y comer las porquerías de siempre. Es decir que, si bien había dejado de tomar el brebaje negro, en realidad, a un nivel casi inconsciente, yo creía que “esta situación” era algo temporal, y pronto todo podría volver a la normalidad. ¡Error! No es que “luego se vuelve a la normalidad”, sino que hay que convertir en normal la buena alimentación.
Sumado a esto, otro problema fue que comencé a trotar. De nuevo, todo iba de lujo en un principio, pero un día comencé a sentir dolor en las rodillas, y sencillamente tuve que parar. Nunca fui al doctor para que me revise, pero supongo que al haber consumido Coca-Cola durante tanto tiempo, lo que me estaba faltando era calcio en los huesos. Y por sobre esto, hay que agregar que en realidad necesitaba bajar un poco mas de peso antes de comenzar a correr, sentirme mas liviano, para que las rodillas no reciban tanto impacto.
Asi que, por estas causas fue que dejé de hacer ejercicios y volví a envenenarme con gaseosas y comida chatarra. En el mismo tiempo que bajé de peso, volví a subirlo.
El segundo intento (el importante)
Al siguiente verano, luego de haber pasado todo el año sin hacer ningún tipo de actividad física, me encontraba pesando 94 kg y 1/2. Se me estaba yendo el verano sin hacer nada, quedaban casi dos meses antes de comenzar el cursado de la carrera Traductorado de Inglés. Asi que me propuse intentar bajar de peso, ya que una vez que hayan comenzado las clases no iba a disponer de mucho tiempo. Pero esta vez, quería hacer las cosas bien.
Comencé caminando, en cualquier horario. ¿Tenés una hora libre entre una actividad y otra? ¡Usalá para caminar! En mi caso, comencé recorriendo 8km en 1 Hr y 20 minutos. Según tengo entendido, no es un mal tiempo. Luego, cuando sentí que podía, comencé a trotar un poco también. En un principio, era mucho más lo que caminaba que lo que trotaba, pero luego las cifras pasaron a ser 50/50, hasta que en un punto comencé a salir directamente a trotar y caminaba solo para descansar un poco. Durante las vacaciones tuve una frecuencia de 4 o 5 días por semana. Los resultados comenzaron a notarse bastante rápido.

Pero no se trata solo de caminar o hacer alguna actividad física; la parte más dificil probablemente sea la de mentalizarte que debes comer sanamente. Para mí, esto era todo un desafío, ya que nunca tuve hábitos, ¡de nada! Simplemente vivía llevándome por la corriente en lo que respecta a horarios de comida y descanso.
Pasé de ese extremo a una alimentación mucho mas cuidada. Puedo decir que casi todos los días tomé dos litros de agua y comí mayormente bifes de pechuga de pollo como almuerzo y cena. También comencé a desayunar y merendar un poco de pan con mermelada (y agua). En la oficina de trabajo, cerca del mediodía también empecé a comer una o dos manzanas verdes para no llegar al almuerzo muerto de hambre.
Pero en definitiva obtuve buenos resultados prestando atención a la información nutricional de cada una de las cosas que ingería, y leyendo un poco sobre cómo funciona el cuerpo. No hablo de lecturas del tipo “baje 5 kilos en una semana” ni de dietas, sino de artículos sobre nutrición.
Al contrario del primer intento, esta vez evité privarme de las cosas que tenía ganas de comer. Quiero decir que si quería tomar Coca-Cola, sencillamente lo hacía, pero sabiendo que no debía excederme. Lo bueno es que hasta hoy, en ningún momento me privé de algo que realmente tuviera ganas de comer o tomar. Uno puede y debe comer de todo, siempre y cuando mantenga un buen balance.
Un tiempo después me encontré pesando 87 Kg, ¡había efectivamente bajado 7 kilos en dos meses! Pero se presentaba el problema de que estaba comenzando las clases, por lo que ya no disponía de suficiente tiempo como para salir a trotar. Solo tenía tres horas y media entre el trabajo y las clases, y tenía que usarlas para comer y estudiar, o hacer trabajos. Por esta falta de tiempo, tuve que trotar menos días a la semana, y aunque logré seguir bajando de peso, lo hice a una menor velocidad. En dos meses y medio logré bajar 3 kilos mas.
Conclusión y consejos
Y ahí los tienen, son 10 kilogramos en cuatro meses y medio. No tengo una dieta que recomendar, ni un secreto de éxito. Quizás el mejor consejo que pueda darte si querés bajar de peso es que te informes un poco sobre cómo funciona tu cuerpo, y prestes más atención a qué cosas te llevas a la boca.
Adicionalmente, si tenés algo de tiempo libre, estaría muy bien que realices alguna actividad física, como caminar. Yo antes pensaba que si uno hacía algún deporte, durante el resto del día se estaría muy cansado. Qué equivocado estaba. Cuando comencé a caminar y trotar me dí cuenta de que mis días eran mas enérgicos, que tenía ganas de hacer más cosas. Hacelo, y vas a definitivamente notar una diferencia.
¡Y agua! Intentá consumir dos litros de agua distribuidos durante el día. Yo reemplacé la Coca-Cola por el agua, y creo que fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Ni siquiera voy a describir todos los beneficios que produce en nuestro cuerpo, necesitaría redactar un post aparte. Simplemente te lo pongo de esta forma; haceme caso, tomá más agua y menos gaseosas.
Tres consejos más:
- Reíte con la gente que te gaste por leer la información nutricional de un producto.
- No te obsesiones con tu cuerpo y bajar de peso. Después de todo, a nadie le gusta un insoportable que de lo único que sabe hablar es de cuánto está pesando.
- No midas tu calidad de persona por tu peso. Valorate a vos mismo por lo que sós, y no por lo que pesás.
Situación actual
Ya no me encuentro al borde de la obesidad, sino que pasé a estar al borde del peso normal. Sí, teóricamente, todavía debo bajar algunos kilos más para dejar de estar en sobrepeso. Pero el índice de masa corporal es demasiado relativo para usarlo ciegamente como referencia, quizás deba realizarme un estudio antropométrico para saber con más certeza cuánto debo adelgazar (pero no tengo ganas). Por otro lado también comencé natación, que espero me aumente la masa muscular, y me ayude a seguir quemando grasas.
Como una imagen dice más que mil palabras, y a todos nos gusta poder decir “antes y después”, dejo un par de fotos que hablan por si mismas:

Antes y después de bajar de peso
No son buenas fotos para comparar por la distinta posición en cada una, pero realmente no tengo otras (y se que en la segunda parezco un militar).